P.- El 20 de
enero, de este año 2021, salió al mercado La
guardia, de Nikos Kavadías, la primera obra de vuestra editorial, ¿por qué
fue la primera?
Porque para mí era
toda una declaración de intenciones. La guardia es la única novela que
escribió un poeta que vivió prácticamente toda su vida en el mar. Es una obra
lírica, brutal, compleja, políticamente incorrectísima y dividida en tres
partes con tres registros absolutamente diferentes. La guardia introduce
al lector en un universo incómodo y desgarrador, un infierno moral, pero sin
duda lo compensa con toda la carga de verdad y de belleza poética que contiene.
En definitiva, es un libro arriesgado que, cuando lo leí, supe que lo tenía que
publicar y que tenía que ser el primer libro de la editorial. Fue algo así como
una intuición.
P.- En 2012
comenzaste con tu blog personal de literatura, ¿en qué medida te influyó para
dar el salto a transformar libros para su venta?
Mi blog me
permitió visibilizar un oficio tan invisible como es el de la edición. A raíz
de mi actividad en el blog, empecé a interesarme por la personalidad y la
evolución de los sellos editoriales, así como por la tarea de los editores, y
me enamoré perdidamente de este mundo.
P.- Jan, háblanos
del diseño de los libros, ¿por qué has optado por mantener ese diseño
geométrico, de azules, amarillos y blancos?
El único elemento
que se mantiene es el amarillo, que es la luz del faro de la editorial. El
color del fondo, así como el elemento que aparece en él, cambiará en cada
libro.
» Las ediciones de
Trotalibros Editorial no son otra cosa que lo que a mí, como lector, me
gustaría encontrarme en un libro. Nunca me han convencido las cubiertas con una
fotografía o una ilustración de un momento explícito de la novela en cuestión,
los diseños que me atraen más son los que, en un mundo con tanto ruido e
información por todos lados, apuestan por lo sencillo, por lo limpio, por los
silencios, por el sutil juego de colores para inspirar un ambiente, un aire,
y, sobre todo, por dar muy poca información sobre las historias que guardan.
Estos diseños siempre me han parecido un enigma, una interrogación que me invita
a abrir el libro y perderme en él.
P.- Como booktuber,
cuéntanos por qué optaste por este formato para dar a conocer tus opiniones
literarias y qué tiene que tener el buen booktuber para no pasar desapercibido
en su canal.
Después de mucho tiempo escribiendo reseñas literarias notaba que me había estancado, que lo que realmente me apetecía era hablar directamente sobre libros sin la máscara y la distancia del blog escrito. Ya hacía tiempo que le daba vueltas a la idea de pasarme a YouTube y, finalmente, leyendo uno de estos libros que te transmiten la futilidad de la vida, decidí dar el paso. Lo di con miedo al qué dirán, en un momento en el que en muchos de mis círculos ser youtuber era (y es) algo peyorativo, pero me negué a resignarme a que el miedo me detuviera. La verdad es que me siento muy cómodo haciendo vídeos sobre literatura, me lo paso muy bien y he conocido a mucha gente interesantísima. Nunca me he arrepentido de mi decisión. Para mí, lo más importante para no pasar desapercibido en BookTube es como todo en la vida: tener personalidad propia y constancia. Lo demás no tiene ninguna importancia.
P.- Dijo Louise
Glük en El iris salvaje (1992): «Lo que vuelve del olvido
vuelve para encontrar una voz».
¿Has encontrado tu voz con la editorial Trotalibros?
Cuando hice el vídeo
de presentación del canal me estaba leyendo Louise Glück y leí esta frase justo
antes de ponerme a grabar. La incluí porque encajaba a la perfección con lo que
me proponía hacer con la editorial: recuperar obras literarias increíbles del
olvido para que encontraran su voz en nuestro tiempo. Respondiendo a tu
pregunta, solo publico libros que me fascinan y, además, comparto mi
fascinación en la nota del editor que cierra cada libro, así que sí, sin
duda he encontrado mi voz con la editorial. Estoy viviendo un sueño.
P.- ¿En qué medida
te ha ayudado haber estudiado Derecho para ser editor?
Me ha ayudado
mucho. Yo me especialicé en propiedad intelectual, por lo que mis estudios me
han servido mucho a la hora de abordar los contratos de derechos de autor,
traducción, etc. Además, el derecho te aporta una valiosa visión sobre cómo
funciona el mundo. La verdad es que me ha sorprendido la cantidad de juristas que
hay en el mundo editorial.
P.- Has estudiado
edición en Londres, ¿por qué no lo hiciste en España, para conocer más en
profundidad cómo era el sector editorial aquí?
Estuve hasta el
último momento dudando entre estudiarlo en Barcelona o en Londres, pero la
visión internacional y abierta al futuro que me prometía el máster en
Inglaterra sumado a la oportunidad de poder vivir en Londres, reforzar mi
inglés y aprender de un mercado editorial completamente diferente me cautivó.
Luego aprendí del sector español haciendo prácticas en Edicions del Periscopi y
trabajando en Vicens Vives.
P.- ¿Por qué
Trotalibros es diferente a las demás?, ¿qué puedes aportar al sector editorial?
Al surgir
Trotalibros Editorial de las redes sociales, su esencia es la proximidad con el
lector, la frescura, la transparencia y la participación en todo el proceso
editorial. Aunque, de la misma forma que no me obsesiono con publicar libros que
nunca se hayan traducido al español con anterioridad, tampoco me obsesiono con querer
ser diferente. Al final, Trotalibros bebe de todas las editoriales que adoro (y,
estoy seguro de que ellas, a su vez, bebieron de otras anteriores), pero
intento añadir ideas que tengo y, exprimiendo las posibilidades que ofrecen las
redes sociales, acercar los libros a sus lectores potenciales de una forma cercana,
directa y humana. Prefiero invertir todas mis energías en encontrar libros
increíbles que no se encuentran en las librerías y traerlas de vuelta de la
mejor manera posible que en buscar ser rompedor y original en todo. Esto es lo que
creo que puedo aportar.
P.- En Trotalibros recuperas obras de la literatura que han caído en el olvido, descatalogadas o inéditas. ¿Dónde encuentras este tipo de obras?, ¿cuál es tu fuente?
No cuento con una
sola fuente. A veces mis lecturas me llevan a otras, a veces proviene de la
recomendación de un amigo, un traductor o un agente, otras las hallo explorando
por los rincones más insospechados de internet y librerías de segunda mano…
Pero, como muestra de lo participativa que quiero que sea la editorial, en la
web está siempre abierto un buzón específico para que los lectores puedan
sugerir libros injustamente olvidados. Si finalmente se publica su propuesta,
su nombre constará en el colofón, pues la recuperación de la obra se ha
realizado gracias a su aviso.
P.- Al final de
las novelas publicadas hay un texto que tiene por título Nota del editor. ¡Cuánto echo de menos eso en los libros de otras
editoriales!, saber por qué publicaron ese título. ¿A ti te pasó lo mismo y por
eso lo quisiste implementar?
¡Exacto! Muchas
veces termino un libro y, me haya gustado o no, me quedo con las ganas de que
el editor me diga qué fue lo que lo impulsó a publicar ese libro, cómo ha sido
el proceso de edición. ¿Ha habido contratiempos? ¿Qué es lo que ha costado más
de la traducción? ¿Por qué este diseño? ¿Qué sentiste cuando lo leíste por
primera vez? ¿Tuviste dudas a la hora de publicarlo? ¿Te costó contactar con el
propietario de los derechos? ¿Qué te preocupaba? Decidí que si algún día tenía
mi editorial incluiría esta nota final una noche que tuve la oportunidad de
escuchar hablar a la editora Silvia Querini sobre la tetralogía de Nápoles, de
Elena Ferrante. Es una de las presentaciones literarias que más he disfrutado
en mi vida.
P.- Le das mucha importancia
a la traducción, y el nombre y biografía del traductor aparecen en el libro,
¿ocurre lo mismo con los correctores de la obra?
Para mí el
traductor es coautor de la obra. Luego hay colaboradores imprescindibles como
correctores, maquetadores, diseñadores, editores, impresores, distribuidores,
libreros... Si uno se fija en las cubiertas de Trotalibros Editorial, ni
siquiera el logo de la editorial está presente, sino que está en el lomo. En la
cubierta solo aparecen los nombres del autor y el traductor. Esto sí, los
nombres propios de los correctores, así como de todas las personas que han
hecho posible la existencia de cada libro, aparecen en los reconocimientos del
colofón.
P.- ¿Podrías
adelantarnos cuál va a ser el cuarto libro de la editorial, ese que todavía no
se puede ver en vuestra web?
No lo puedo decir
y no es para crear hype ni para hacerme el interesante, sino porque
siento que les arrebataría el momento de brillar a, por ejemplo, Canción del
ocaso, de Lewis Grassic Gibbon, que anuncié hace nada y sale el 24 de
marzo. Siento mucho cariño por cada uno de los libros que recupero y me gusta
acompañarlos de la mano hasta que los lectores los hagan suyos. Pero sí te
puedo avanzar que es un caramelo británico e inolvidable.
P.- ¿Qué
cambiarías del sector editorial español?
Todas las barreras
existentes a las nuevas y pequeñas editoriales independientes. Se trata de un
sistema hecho por y para los grandes grupos y las editoriales con mucha
trayectoria. Por ejemplo, hoy me he enterado de que no puedo estar presente en
la Feria del Libro de Madrid porque se requiere un fondo de 171 títulos
activos. ¡171! Con mucha suerte dentro de diez años podré ir. Creo que este
tipo de eventos deberían ser los primeros interesados en favorecer la entrada
de sabia nueva en el sector.
P.- A parte de la
colección Piteas, quieres añadir otra colección en un futuro para encontrar
talento actual. Bien, ¿podrías recomendarnos una novela de un autor español que
te guste especialmente y que tenga gran talento?
Para mí, y por lo
que he leído, las dos promesas actuales de las letras españolas son Toni Sala e
Irene Solà. Sus últimas novelas, Persecució y Canto yo y la montaña
baila, respectivamente, son magistrales.
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